Vespertino83

Saturday, September 16, 2006

Hoy el cielo está nublado. Las nubes se mueven con una lentitud que raya en la inmortalidad. No quieres ser nube, no quieres permanecer estático en la oscuridad de mente. Amenazan con refrescar la calle con su lluvia, agua para los sedientos, agua para limpiar el sufrimiento, agua para arrastrar la suciedad del mundo. Te apetece salir a pasear, quieres averiguar si esas gotas te devuelven algo de serenidad. Hay una fuerza negra que te impide hacer lo que quieres. No. No sabes ya diferenciar el estado real del onírico. No hay ninguna fuerza, eres tú mismo. Te estás destruyendo poco a poco, eres tú el que se empeña en verlo todo con densas tinieblas. Abre la ventana y deja que entre un poco de aire húmedo, refrescante, que ventile la humareda de humo de tabaco y tristeza.
Desde ayer estás teniendo pensamientos que no deberías. No sabes si será por la soledad. Llevas dos días tremendamente solo y eso consigue que eches más de menos a esa persona. Incluso has estado a punto de hacer una llamada que sabes que no debes hacer. No te explicas como has podido controlarte, ¿será que ya vas viendo lo que es realmente bueno para ambos?. No te paras a pensar mucho en eso, además, tú no eres nadie para adjudicar la felicidad a otra persona, y más sabiendo que sería feliz a tu lado, y no sin ti. Todo esto es muy complicado.
El tiempo pasa despacio, demasiado lento para tu gusto. Te pasas los días sin hacer nada, intentas estudiar pero no consigues ni leer un solo párrafo. Tienes el examen cerca, deberías dejar de lamentarte y tomar postura. Apúntate ese objetivo en tu libreta de notas mentales e intenta realizarlo.
Cuando has abierto el armario para elegir la ropa que te ibas a poner en el día, has visto esa camisa. Una camisa horrible, de muy mal gusto y además te queda un poco grande. Nunca te la has puesto, su color marrón y esas rayitas marfil no van con tu estilo, pero aún así la conservas. Has pensado en regalarla, en destruirla, pero algo te lo impide. Te la quedas mirando bastante tiempo, una lágrima escapa y recorre tu mejilla con rapidez. Maldita, ha salido sin avisar, no te la esperabas. Respiras con alivio, sólo ha sido una, la más intrépida.
Una vez en la ducha intentas dejar la mente en blanco y relajarte. Cierras los ojos y dejas que el agua tibia te abrace. Sientes miedo de pronto, un miedo visceral, desconocido. No sabes cómo explicarlo, ¿acaso son tus demonios que quieren hacerte daño?. No, no vas a permitir que también te ataquen en los momentos de tranquilidad, aumentas la potencia y la temperatura del agua. Ahógalos. Llegas a tu habitación y te vistes. Te miras en el espejo, deberías afeitarte y hacer algo con tus ojeras. Ya que por dentro estás hecho un desastre, intenta al menos que no se note tanto por fuera. Te preparas un café mientras te fumas el quinto cigarrillo de la mañana. No sabes bien por qué, pero el aroma a café recién hecho ejerce en ti una fuerza positiva. Te despeja la mente y te sientes con ánimos para estudiar. Corre, aprovecha ahora. Coges el café ardiendo, no te importa quemarte, te diriges hacia el escritorio y empiezas a estudiar. Ocupa tu mente, eso es.
Dani. Junio 2006

Friday, September 08, 2006

Humo

El cigarrillo apoyado en el cenicero, su humo se confunde con el vapor del café y juntos crean figuras fantasmagóricas que planean alrededor tuya sin descanso. Amorfas. Grotescas. Te envuelven, te susurran, te acarician. Apuras el cigarro y te bebes el café sin importarte que te abrase la garganta, sacudes los brazos con nerviosismo para disipar esas tinieblas insanas. Siguen ahí. ¿Son reales?. Se están volviendo cada vez más oscuras, más oscuras que la oscuridad, la luz que empezaste a recuperar no tiene fuerza para penetrarla, te la devuelve en forma de materia negra que anula tus sentidos. Cierras los ojos para no verlas, pones música para no oirlas, intentas ocupar tu mente en otros asuntos. Poco a poco tu respiración se calma, tu pulso se normaliza y decides abrir los ojos. Ya no hay fuguras amorfas, ahora hay una gran figura lóbrega; mientras te calmabas se han hecho más fuertes. Es un ente sombrío que te mira con odio y una tristeza infinita. No estás asustado, al contrario, te provoca ternura, deseas ayudarle. No se aprecian bien sus rasgos faciales, pero reconoces los zapatos, los pantalones y la camiseta. De pronto sientes un escalofrío que te recorre el cuerpo y te paraliza. Ese ser eres tú. Tú eres ese ser. Te habla, pero sin mover los labios. No es tu voz, ¿o sí?. No quieres hacerle caso, no quieres que diga eso, te arrojas hacia él (hacia ti mismo). Lo intentas derribar, destruir, aniquilar para siempre, es imposible. Caes abatido, y comprendes la realidad, no puedes aniquilarte a ti mismo.

Te sigue hablando, esta vez grita, se retuerce, se lamenta. Su cara (tu cara) está estropeada, signos de tortura psicológica, decaimiento, dolor, sufrimiento, pena. No, no quieres que siga hablando, que se calle de una vez. Intentas reunir fuerzas para encerrarlo para siempre, encarcelarlo hasta tu muerte, sellarlo. El esfuerzo es sobrehumano, demasiada tensión, te sientes desfallecer. En estos momentos desearías desaparecer, escabullirte a un lugar luminoso donde su funesta oscuridad no tenga cabida.

Por un momento la lucha se iguala, y decide (decides tú mismo) cambiar de estrategia. Ya no está tan agresivo, tan desesperado; intenta razonar contigo, plantearte sus pensamientos. De pronto las ganas de querer ayudarle vuelven con más fuerza que antes. Crece, se hace más poderoso, llena la habitación con su opacidad, va a vencerte, vas a sucumbir ante él, te abandonas, no puedes seguir manteniendo este titánico esfuerzo. Lágrimas amenazan con mojarte las mejillas, lo ha conseguido, has perdido.

Un sonido. Una llamada. Por un momento flaquea, se hace más pequeño. Coges el teléfono sin pensarlo. Al escuchar esa voz, desaparece por completo, la habitación se llena de luz, se ha ido.

Sabes que no se ha ido para siempre. Aún flotan en el aire las palabras que te decía "Te estás equivocando y me estás destruyendo". Y aún su amenaza se repite una y otra vez "Volveré, y la próxima vez, ni su voz, ni su imagen podrán destruirme".

Dani. Junio 2006

Nueva aventura

Hoy comienza una nueva aventura, una especie de "viaje espacial" como diría Mecano. Soy un poco inexperto en estas travesías, y además soy el único tripulante.
El viaje acaba de comenzar, veamos qué nos depara.